Física Teórica, Relatividad Especial vs Teoría Relacional

El inexorable avance del conocimiento...


Hace ya un siglo, las teorías de Einstein se impusieron a las de Newton.

¿Existe alguna teoría actual que ya haya logrado superar la Teoría de la Relatividad de Einstein?

La Teoría Conectada es la única altenativa lógica posible a la Relatividad de Einstein





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viernes, 24 de septiembre de 2010

SR. STEPHEN HAWKING, ¿CUÁL ES EL VERDADERO PROBLEMA DE LA FÍSICA CONTEMPORÁNEA? ¿LOS EXTRATERRESTRES? ¿EL ORIGEN DE 'EL' UNIVERSO? ¿DIOS? ¿O...?

Anterior 1: Albert Einstein: el defensor a ultranza de los sistemas inerciales

Anterior 2: Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein. (Einstein vs Teoría Conectada)

Anterior 3: El principio de equivalencia de Einstein. (Monografías.com)



Lectura relacionada en viXra.org: The new principle of inertia. (The end of absolute space and inertial systems.)







       Como es bien sabido, para intentar explicar la inesperada constancia de la velocidad de la luz sin recurrir a la “materia oscura” de aquellas épocas, el éter lumífero (ver Dark Matter), la relatividad especial de Einstein de 1905 fusionó el espacio y el tiempo bajo un solo concepto: el espaciotiempo. El tiempo unidimensional y el espacio tridimensional dejaron de ser independientes el uno del otro para dar paso a un nuevo y único concepto absoluto: el espaciotiempo tetradimensional de Minkowski, caracterizado por la célebre métrica de Minkowski.

       La primera consecuencia natural que debería haber seguido, inmediatamente, a la tetradimensionalidad del espaciotiempo es que la antigua ley de inercia tridimensional de Newton, dv=0, debería haber sido sustituida por su generalización matemática tetradimensional: la nueva ley de inercia DU=0. Y en principio, tal como ya reconoce la ecuación fundamental de la nueva teoría conectada (75), dicha ley tan sólo debería haber sido considerada aplicable a los cuerpos libres, F=0, pues no existe ni una sola razón suficiente para pensar que el movimiento de los graves deba también ser regido por el mismo tipo de ecuaciones que rige el movimiento de los cuerpos libres. (Como ya se explicó en el Principio de equivalencia de Albert Einstein, no existen geodésicas gravitatorias.)



Es imposible resolver el enigma que aún no ha sido reconocido como tal.



       Desde un punto de vista meramente matemático, la gran novedad histórica aportada por las ecuaciones geodésicas, DU=0, consiste en que admiten soluciones distintas a la solución trivial, v=cte, del principio de inercia clásico dv=0 (y también conviene saber, aunque es una cuestión que en este momento no vamos a tratar, que en realidad tales soluciones no triviales no son fruto del paso de un espacio vectorial de 3 dimensiones a uno de 4, 5, 7, 11 o mil y una dimensiones, sino al paso de la diferenciación ordinaria ‘d’ a la diferenciación covariante ‘D’. Tal vez sea porque no somos más que insignificantes hormiguitas bidimensionales extraviadas sobre la superficie de una esfera, pero cualquier mente sensata, si bien es capaz de concebir un espacio+tiempo de 3+1=4 dimensiones, es totalmente incapaz de fantasear un espacio físico de más de 3 dimensiones espaciales, por muy “enrrolladas” que sean). Además, como también demuestra la mera matemática, tales soluciones dependen de la métrica en concreto −existe a priori una infinidad de distintas métricas matemáticas posibles− que se utilice para resolverlas: distintas métricas darán lugar a distintas soluciones.

       La ciencia física, desde la teoría de la relatividad especial de 1905 −cuya esencia espaciotemporal está caracterizada por la antedicha métrica de Minkowski− se ha visto asaltada por otro gran problema, cuyo prístino origen se remonta incluso a antes de los principios matemáticos de filosofía natural de Newton de 1687, que hasta el momento presente ha pasado por completo, completamente, desapercibido. Está muy claro que nadie lo ha sabido ni siquiera vislumbrar. ¿A qué problema nos referimos?...



Anticipemos preguntas adecuadas:



1)        ¿Conseguirán las ecuaciones geodésicas, DU=0, generar las soluciones no triviales capaces de eliminar el espacio absoluto y las dicotomías inercial-no inercial y movimiento verdadero-movimiento aparente? La respuesta es…… (ya que es una pregunta anticipada, aplazaremos una respuesta precipitada, pero supongo que el lector ya intuye, por no decir que ya sabe a ciencia cierta, hacia dónde nos estamos encaminando…).

2)        La métrica de Minkowski, aparte de preservar la constancia de la velocidad de la luz, ¿ha conseguido generar las soluciones no triviales capaces de eliminar el espacio absoluto de Newton y los sistemas inerciales de Newton-Einstein? Respuesta: no.



       En líneas precedentes ya quedó claro −clarísimo− que la ley de inercia clásica para los cuerpos libres, dv=0, no admite otra solución matemática que la inflexible solución trivial v=cte. Y que tal inflexibilidad fue la que forzó a Newton, sabiente de que los cuerpos libres pueden estar acelerados y de que no suelen obedecer dicha ley de inercia, a inventarse los sistemas (inerciales y) no-inerciales.

       Por otro lado, como ahora se acaba de señalar, existe a priori una infinidad de distintas métricas matemáticas posibles. El pensamiento libre empieza donde el dogma acaba. Aparte de la susodicha métrica de Minkowski, que es la métrica local, y oficial, defendida por la teoría de la relatividad de Einstein desde 1905, existen tantas distintas métricas matemáticas posibles como tantas posibles representaciones del mundo distintas. Sin embargo, ¿qué es lo que ocurre si nos circunscribimos a resolver, sin ser capaces de imaginar siquiera otras posibles y diversas explicaciones plausibles, las tan modernas ecuaciones geodésicas, DU=0, para la métrica preestablecida de Minkowski? (ver Extracto de la teoría conectada, ecuación 77 y siguientes)

       Ocurre lo siguiente: dan lugar de nuevo a la inflexible, ahora ya demasiado recalcitrante y dogmática, solución trivial del principio de inercia clásico: reposo o movimiento rectilíneo uniforme, v=cte. Otra vez, además de otra vez más, la misma inflexible, recalcitrante, dogmática, no flexible y, ciertamente, repetitiva “solución” trivial que obligó a Newton a forzar y fingir hipótesis metafísicas: el sensorio de Dios y las dicotomías sistema inercial- sistema no inercial y, correlativamente, movimiento verdadero-movimiento aparente.

       Las tan avanzadas, modernas y sofisticadas ecuaciones geodésicas, que de hecho admiten ser reducidas a las simples ecuaciones tensoriales DU=0, vuelven a caer y recaer, cuando son resueltas mediante la métrica de Minkowski, que es la que desde 1905 caracteriza la métrica local de todas las teorías oficialmente aceptadas como teorías verdaderas, en la inflexible solución trivial de la vieja ley de inercia de Newton, dv=0, de 1687: v=cte

       El verdadero problema que la ciencia física contemporánea acarrea desde 1905, momento en el que se empezó a enquistar hasta convertirse en casi insoluble e infranqueable, es el siguiente: la métrica relativista de Minkowski, en lugar de contribuir a superar la ley de inercia clásica que forzó a Newton a inventarse, para intentar “hacer cierta” de cualquier modo dicha “ley”, los sistemas inerciales, renovó y reforzó la absurda creencia en la existencia real de tan absurdos y metafísicos sistemas de referencia.

       A partir de la teoría de la relatividad especial de Einstein-Minkowski la física aún permanece aporéticamente, por no decir antinómicamente, estancada. Confusa, extraviada y perdida. La teoría de la relatividad no ha sabido generar las nuevas propuestas, distintas a la solución trivial v=cte del principio de inercia clásico, capaces de eliminar el metafísico espacio absoluto que Isaac Newton, desconocía el cálculo tensorial, se vio obligado a fantasear. (En las próximas líneas comprobaremos que la teoría de la relatividad general, en lugar de enmendar la plana a la teoría de la relatividad especial, no tuvo otra mejor ocurrencia que implantar, esta vez ya de un modo totalmente infranqueable, las barreras que impiden el acceso hacia lo universal: la universal invariancia de las leyes físicas.)



       ¿Existen privilegiados sistemas inerciales y espacios absolutos privilegiados? Respuesta: ¡NO! ¿Existen sistemas inerciales? ¡NO! ¿Existen observadores privilegiados? ¡NO!



       La actual crisis de la “omnisciente” (meta)física contemporánea debe su prístino origen a la absurda creencia en la existencia real del espacio absoluto −sensorium dei− de Newton y, más tarde, desde principios del s.XX, a los ininteligibles sistemas localmente inerciales del principio de equivalencia de Einstein. Todos los enrredos de la metafísica contemporánea se remontan al menos, a pesar de su tan brillante y genial arranque, a la filosofía natural de Isaac Newton de 1687. Y es ya a partir de 1905 cuando la ciencia física empieza a involucionar en lugar de progresar: A Albert Einstein, en lugar de saber reconocer el verdadero problema de las teorías newtonianas, esos espacios absolutos y esos sistemas inerciales, no se le ocurre otra mejor idea que defenderlos a ultranza. Por lo que parece, el inexorable avance del conocimiento sufre siempre inexorables… tropezones.

       Basta con el más elemental análisis lógico del lenguaje ordinario usado por Einstein para constatar que todos sus enunciados, principios y postulados remiten de nuevo al inexistente espacio absoluto inventado por Newton. Y que estrepitósamente encaminan, por res extensa, hacia extraños metafísicos entes que ni siquiera tienen razón de ser cuando son concebidos como maltrechas entidades ideales que habitan un mundo real externo en donde lo grave se ha ausentado.

       En la actualidad, digamos que por incierta grave res cogitans confusión en el inconsciente colectivo, antedicho problema ha resvalado desde lo peor hasta lo pésimo. ¡Todo el mundo parece convencido de que existen sistemas inerciales y absolutos espacios! O lo que viene a ser lo mismo, todo el mundo aún permanece persuadido, a pesar de ser la mayor estupidez −a no ser que el ensoñador Sr. Stephen Hawking sea aun capaz de superarla− jamás elucubrada a lo largo de toda la historia del pensamiento, de que el sol no se mueve en absoluto… (21122012)

       Recordemos y recapacitemos de nuevo… El concepto ‘relatividad’, ¿no asigna significado, antes que nada, a la extensión conceptual ‘relatividad del movimiento’? ¿Qué significa ‘relatividad’? Durante cierto breve eterno momento ......, …..., …



... ¡Tiempo!





       Pues permaneceremos siempre sepultados bajo la infinita misteriosidad del Universo… mucho mayor mérito tiene desvelar el verdadero enigma que resolverlo. El verdadero gran problema de la desastrosa filosofía natural actual, la absurda creencia en la real existencia de privilegiados sistemas de referencia inerciales, es muchísimo más dificilísimo de reconocer como tal que de resolver, pues aparte de que la acreditada autoridad histórica de Albert Einstein, sumándose a las acreditadísimas de Isaac Newton, Descartes y Galileo, defiende aún a ultranza la existencia real de esos privilegiados sistemas inerciales, ha quedado sepultado bajo los pesados estratos temporales de los 3 largos siglos que median entre este casi recién inagurado tercer milenio y el principio de inercia clásico del s. XVII; esto es, el irrebatible principio de inercia clásico de Galileo-Descartes-Newton-Einstein que aún, inconscientemente, permanece pendiente de ser rebatido. Refutado.



       ¿Realidad o ficción?, o mejor aún, para que nadie con-funda inteligencias con estupideces varias, ¿ficción o Realidad? Espacios absolutos, sistemas inerciales, sistemas no-inerciales, fuerzas ficticias o aparentes, movimientos aparentes,…, …, … paradoja de los gemelos, extraterrestres viajes en el tiempo, agujeros negros, blancos y agujeros de gusano (Stargate), imperceptibles multidimensiones espaciales enrrolladas sobre sí mismas, ‘el’ univero entendido como un todo, el universo entendido como un todo convertido en agujero negro, materia oscura o substancia obscura, … etc, etcétera. La res cogitans transita a veces raros lugares, demasiado extraños lugares…

       …Aunque nada tiene de extraño que una ciencia que empezó postulando entes ficticios haya acabado convirtiéndose en ciencia-ficción.





Lecturas complementarias:



-Alipso.com: El efecto Doppler y la relatividad del tiempo (en formato DOC word)

-Bubok.com: Extracto de la teoría conectada

-Einstein vs Teoría Conectada: New Lorentz Transformation

-Einstein vs Teoría Conectada: La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad

-eMagister.com: ¿Se puede verificar empíricamente que un círculo es cuadrado?

-Google Knol: El principio de relatividad de Einstein

-Kiliedro: Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio

-LibroVirtual.org: La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein

-Literatura Conectada: ¿Se puede amanecer antes de que amanezca?

-Monografías.com: 5 monografías

-SobreLeyendas: ¿Podemos viajar a través del tiempo?

-viXra.org: 10 artículos





       Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado. ¿En qué consiste la nueva revolución copernicana? La nueva revolución copernicana consiste en eliminar el espacio absoluto y los sistemas inerciales de Newton-Einstein.



          Me dejé llevar por un exceso de entusiasmo y confusión. Pido humildemente disculpas.
         Aún creo, soy incapaz de comprender lo contrario, que mis teorías son correctas. Pero no es de mi competencia ningún juicio fiable al respecto. 

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ALBERT EINSTEIN: EL DEFENSOR A ULTRANZA DE LOS SISTEMAS INERCIALES

ANTERIOR: Geodésicas gravitatorias y ecuaciones de campo de Einstein (II)





       En lugar de corregir este evidente error de las teorías newtonianas (Newton no pudo hacer otra cosa: la inflexible ley tridimensional dv=0 no admite otra solución matemática que v=cte), Einstein lo empeoró todavía más con sus 2 desafortunadas teorías de la relatividad: la teoría especial de la relatividad y la teoría general de la relatividad (la primera se corrige con métricas de naturaleza relacional, en particular, con métricas relacionalmente proporcionales a la métrica de Minkowski; la segunda… nada que hacer).

       ¿Cómo pretende Einstein instaurar la universal igualdad entre todos los observadores posibles de la naturaleza si lo único que se le ocurre, tanto en los postulados de la relatividad especial como en los de la relatividad general, es continuar diferenciando entre observadores inerciales y no inerciales?



       ¿Cómo es posible confundir igualdad universal con universal desigualdad?


       ¡Los observadores privilegiados no existen! No existen sistemas inerciales. Los postulados y principios de Einstein están en las antípodas de la filosofía natural que deberá saber conducirnos a la absoluta relatividad del movimiento y a la invariancia universal de las leyes físicas para todos los observadores posibles de la naturaleza.

       El primer postulado del que partía la teoría de la relatividad especial es conocido como principio de relatividad de Einstein (ver El principio de relatividad de Albert Einstein). Recordemos su enunciado: “todas las leyes de la física son las mismas en todos los sistemas de referencia inerciales”. El mero hecho de incluir el calificativo ‘inerciales’ en su enunciado demuestra que Einstein aún defiende la vieja dicotomía newtoniana inercial-no inercial. La relatividad especial es, pues, una teoría opuesta a la invariancia universal de las leyes físicas.

       ¿Consiguió un confuso Einstein subsanar este histórico error de bulto de su primera teoría de 1905 con su segunda teoría, la ““relatividad” “general””? Todo lo contrario. ¿Qué significa ‘relatividad’? Significa que toda buena teoría debe saber admitir que todo movimiento es relativo. ¿Qué significa ‘general’? Significa que toda buena teoría debe ser aplicable para todos los observadores posibles de la naturaleza, sin establecer distingos o privilegios entre diferentes clases de observadores. ¿Qué debería significar ‘relatividad general’? El inteligente de mis lectores, queden excluidos los sofistas que se las dan de sabios, reflexionará la respuesta acertada…………, …………, ……

…, ¡Tiempo!



       A pesar de las universalistas buenas intenciones iniciales de Einstein de superar las limitaciones de su primera teoría, la relatividad especial, mediante una teoría relativista de carácter general, su segunda teoría, la relatividad general, es aún mucho peor que la primera: en lugar de eliminar la dicotomía inercial-no inercial, reestablece, con sus ininteligibles sistemas (localmente) inerciales, una barrera totalmente infranqueable para la consecución del ideal al que la ciencia física jamás debería haber renunciado: la invariancia universal de las leyes físicas.



La gran inteligencia, gusta adaptarse; el grande genio, place inadaptarse.



      La relatividad general es la teoría ideal para ejercitar la inteligencia… porque nadie la entiende. El conocido postulado del que partía la teoría de la relatividad general de Einstein es el conocido como, claro está, principio de equivalencia de Albert Einstein. Recordemos una vez más su ininteligible enunciado: “un sistema en caída libre gravitatoria es inercial (localmente inercial si el campo gravitatorio no es uniforme)”. ¡¿…?! ¡Por culpa de este enunciado ya nadie sabe qué diantres se supone que debería ser −¿acaso existe?− un sistema inercial (o localmente inercial)!

       Ya he hablado sobre ello antes y en otros lugares. No creo necesario volver a insistir sin repetir pacientemente todas las contradicciones perpetradas semejante enunciado por. ¿Alguien no lo entiende? Yo también. Tan sólo reresaltaré aquí que por el mero hecho de incluir el calificativo ‘inerciales’ demuestra que Einstein aún defiende todavía la vieja dicotomía newtoniana inercial-no-inercial. La “relatividad” general es, pues, una teoría opuesta a la absoluta relatividad del movimiento. La relatividad “general” es, pues, una teoría opuesta a la invariancia universal de las leyes físicas.



Si con infranqueables barreras hemos topado, entonces derrumbaremos muros y paredes. ¡Y cuantas iglesias haga falta! (Aforismo inspirado en el genio de Don Miguel… de Cervantes, por supuesto).



       CONCLUSIÓN: El principio de inercia es falso. No existen sistemas inerciales. No existen privilegios. No existen diferentes clases de sistemas de referencia u observadores, sino diferentes clases de movimiento de los cuerpos libres con respecto a un mismo sistema de referencia u observador. Sostener lo contrario equivaldría a recaer en el espacio absoluto y negar la invariancia universal de las leyes físicas para todos los observadores posibles de la naturaleza.

       Para la consecución de la invariancia universal de las leyes físicas es imprescindible establecer un nuevo principio de inercia para los cuerpos libres −que, por supuesto, nada tendrá que ver con el principio de equivalencia de Einstein para los “graves-libres”− que permita soluciones distintas a la solución trivial, v=cte, del principio de inercia clásico. Existen diferentes clases de movimiento, pero no diferentes clases de sistemas de referencia u observadores. Y todo movimiento es simple… simplemente relativo.

       Sin embargo, en lugar de reconocer distintas clases de movimiento, la teoría de la relatividad de Einstein, tanto la especial como la general, aún prefiere continuar dicotomizando entre clases distintas de observadores, inerciales y no-inerciales. Luego, la teoría de la relatividad, es incompatible con la invariancia universal de las leyes físicas y con la absoluta relatividad del movimiento.

       La teoría de la “relatividad”, incluso la que es calificada como “general”, es incompatible con la libre elección para escoger cualquier sistema de referencia que nos plazca sin tenernos que preocupar en si los movimientos se van a adaptar a tal o cual “ley”. No existe privilegiado alguno con derecho ninguno a pontificar qué es lo verdadero y qué es lo aparente.

       Todo cambiará…



        Los defensores del status quo aún alegan que la teoría de la ““relatividad” “general”” es tan maravillosa y tan fantástica que hasta es aplicable en cualquier posible sistema matemático de coordenadas matemáticas posibles. (¡Bravo! También la teoría conectada, que os quede claro.) ¿Y? ¿Qué diantres tiene que ver un mero tecnicismo matemático con la invariancia universal de las leyes físicas y con la absoluta relatividad del movimiento?

        Movimientos de rotación relativos tantos como queráis, pero, ¿podéis antes aclarar de una vez por todas dónde se encuentra ‘la’ referencia absoluta con respecto a la cual aún afirmáis que la tierra presenta un movimiento de rotación absoluto? ¿Por qué los que defendéis la relatividad negáis la relatividad del movimiento? ¿No será porque es obvio que si todo movimiento es relativo −que es obvio que lo es−, entonces es obvio que existen velocidades no locales infinitamente superiores a ‘c’? ¿O acaso aún váis a sostener que todas las velocidades superiores a ‘c’ son meras apariencias? ¿Qué os sugiere la ingenua formulita de la cinemática pura ? ¿Por qué negáis la pura evidencia? Dado que todo movimiento es relativo, ¿por qué negáis el movimiento relativo del sol (o el de nuestra estrella más cercana, aparte del sol, claro) con respecto a la tierra?

        Los sistemas inerciales del principio de inercia clásico inventados por Newton jamás han existido, pero con vuestros también inexistentes, además de ininteligibles, sistemas (localmente) inerciales del principio de equivalencia de Galileo-Newton-Einstein habéis hecho retroceder la ciencia física a los tiempos de Ptolomeo.



       Es necesario un nuevo principio de inercia generalizado.

       ¿En qué consiste la nueva revolución copernicana? La nueva revolución copernicana consiste en eliminar el espacio absoluto y los sistemas inerciales de Newton-Einstein.

 
OTRAS LECTURAS:
-Efecto Doppler y Relatividad del Tiempo (Alipso.com)
-¿Existen los agujeros negros? (ver artículo y comentarios en Espacio Galáctico)
-¿Cómo se deduce la métrica relacional? (LibroVirtual.org)
-viXra.org


Lo prometido es deuda: The new Principle of Inertia

martes, 23 de marzo de 2010

EL PRINCIPIO DE RELATIVIDAD DE EINSTEIN

HACIA LA CONSECUCIÓN DE LA INVARIANCIA UNIVERSAL DE LAS LEYES FÍSICAS

       Dios no necesita postulados. Quien nada tiene que decir, tampoco. Mas un genio sí los necesita…
       A Albert Einstein le asombraba el primer principio de la termodinámica: “la energía total del universo se mantiene constante” (es innegable, por ser tautológica, que la proposición ‘en un sistema aislado, que no intercambia energía con su entorno, la energía total se mantiene constante’ es asombrosamente verdadera). Por su tendencia hacia lo universal, le parecía el modelo ideal de lo que un principio físico debiera de ser.
       Tanto fue así que el primero de los dos postulados sobre los que construyó su primera teoría, la teoría especial de la relatividad de 1905, pretendía emular la universalidad de dicho principio.
       La teoría de la relatividad especial de Einstein se sustenta sobre dos postulados:

1)    Todas las leyes de la física son las mismas en todos los sistemas de referencia inerciales
2)    La velocidad de la luz en el vacío es constante en todos los sistemas de referencia inerciales.

(Según creía Einstein, las únicas ecuaciones de transformación entre sistemas de referencia capaces de compatibilizar ambos postulados son las Transformaciones de Lorentz, lo cual es absolutamente falso. Las transformaciones relacionales , cuya métrica asociada es relacionalmente proporcional a la métrica de Minkowski, también los compatibiliza.)

       En el presente artículo tan sólo nos ocuparemos del primer postulado, conocido como principio de relatividad de Einstein y que, de hecho, no afirma nada nuevo que no hubiese ya antes afirmado Galileo en el postulado conocido como, claro está, principio de relatividad de Galileo: la invariancia de las leyes físicas para todos los sistemas de referencia inerciales (Tractatus, pág. 37). Einstein pretendió que la física se sustentase sobre un principio cuyo grado de universalidad fuese equiparable al antedicho primer principio de la termodinámica. Y, con este primer postulado, creyó haberse acercado a su ideal de principio físico.
       Analicemos su enunciado: ‘Todas las leyes de la física son las mismas en todos los sistemas de referencia inerciales’. Observamos que empieza con ‘Todas’ y contiene 'todos', lo cual parece garantizar el grado de universalidad deseado por Einstein, y termina con ‘inerciales’, lo cual significa que, para Einstein, ‘todas’ las leyes de la física serán las mismas siempre y cuando existan sistemas de referencia que merezcan el calificativo ‘inerciales’. En caso contrario, si los sistemas de referencia no merecen el privilegio de ser calificados como ‘inerciales’, el primer postulado de Einstein renuncia por completo a garantizar lo que enuncia, que las leyes físicas vayan a ser las mismas en todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza.
       La estructura lógica de este primer postulado, conocido como principio de relatividad de Einstein, es similar a la de una proposición como ‘Los derechos de la sociedad son los mismos para todos los ciudadanos europeos’, proposición que excluye, a pesar de su aparente universalidad inicial, los posibles derechos de los ciudadanos no europeos. ¿Es imprescindible añadir ‘europeos’ a la proposición?
       Si lo que de veras pretende Einstein es que el primer postulado sea de carácter universal, entonces le es imprescindible eliminar el calificativo ‘inerciales’ de su enunciado. Pues mientras tal enunciado contenga dicho calificativo siempre podrá ser sustituido sin contradicción por este otro enunciado equivalente: ‘Todas las leyes de la física son –tan sólo- las mismas en (todos) los sistemas de referencia inerciales’. El cual es a su vez equivalente, ya que los sistemas no-inerciales han sido excluidos de lo que en él se predica, al siguiente enunciado:

‘Las leyes de la física NO son las mismas en todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza’

       ¡Se estrelló volando! Estrepitosamente se estrelló. Por el mero hecho de hacer uso del calificativo ‘inerciales’, Einstein fracasa ya en su inicial intento de construir la física sobre un metaprincipio (Tractatus, pág.83) cuyo grado de universalidad sea equiparable al del primer principio de la termodinámica.
       Contra lo que pretendió, Einstein instauró las barreras que impiden el acceso hacia lo universal. ¿Cómo es posible que un genio cometa errores tan ingenios? ¿Es imprescindible añadir ‘inerciales’ al enunciado de su primer postulado?
       El mero hecho de hacer uso del calificativo ‘inerciales’ en el primer postulado de su primera teoría, la relatividad especial, demuestra que Einstein aún creía en la vieja dicotomía, antaño establecida por Newton, entre sistemas de referencia inerciales y sistemas de referencia no-inerciales. Pero si lo que en realidad pretendía Einstein era la consecución de la invariancia universal de las leyes físicas para todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza, ¿por qué no incluyó a todos los tipos posibles de sistemas de referencia de la naturaleza en el enunciado de su primer postulado? ¿Por qué excluyó a los sistemas no-inerciales, en cuya real existencia aún creía ciegamente, de su tan universal primer postulado de 1905?
       En rigor, estas dos últimas preguntas están mal formuladas. Pues presuponen que pueden existir diferentes tipos de sistemas de referencia. Presuponen el prejuicio que provocó el error de Einstein. Si lo que deseaba Einstein era la consecución de la invariancia de las leyes físicas para todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza, es decir, la igualdad o equivalencia de todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza, ¿por qué negó ya a priori la igualdad o equivalencia entre todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza? ¿Por qué aún diferenciaba y dicotomizaba entre sistemas inerciales y sistemas no-inerciales?
       Mas grande escéptico, más gran creyente, tal vez aún argumente que un infalible Einstein consiguió subsanar tan evidente pifia, tras 10 años de decadente década, con su ulterior teoría de la relatividad general, supuesta generalización de su anterior relatividad especial de 1905. Pero no fue así. Como se sabe, la nueva teoría de la relatividad "general" de Einstein se sustenta en el postulado conocido como, claro está, principio de equivalencia de Einstein. ¿Y qué es lo que afirma este principio? Léase y léase bien: "Todo sistema de referencia en caída libre gravitatoria es un sistema de referencia inercial (localmente inercial, si el campo gravitatorio no es uniforme)". Así pues, como se lee, Einstein vuelve a reincidir en su ciega creencia en los sistemas inerciales y en el espacio absoluto antaño inventados y fantaseados por Isaac Newton. Albert Einstein hizo todo lo contrario de lo que debería haber sabido hacer.
       Todos los problemas que aún arrastra la física contemporánea tienen su raíz en el viejo principio de inercia de Descartes y Galileo. Este principio de inercia, también conocido como primera ley de Newton, es el auténtico responsable de las dicotomías newtonianas, las que Einstein no supo cómo eliminar, entre sistemas de referencia inerciales y sistemas de referencia no-inerciales, o entre “movimientos verdaderos” y “movimientos aparentes”
       Einstein ni siquiera se planteó la posibilidad de que el principio de inercia pudiese ser falso. Fracasó. Nunca consiguió eliminar las dicotomías newtonianas. Jamás logró construir una Física que fuese universalmente aplicable para todos los sistemas de referencia posibles de la naturaleza. Mal empezó Einstein con los sistemas inerciales de su teoría de la relatividad especial, y peor acabó con los peculiares sistemas de referencia inerciales, postulados por el absurdo principio de equivalencia, sobre los que sustentó su ininteligible teoría de la relatividad general. ¡Inerciales a pesar de estar sometidos a la fuerza de la gravedad y de estar acelerados los unos con respecto a los otros! (Tractatus, pág. 47)
       Einstein jamás logró superar a Newton. Copió y repitió el peor error de Newton: el espacio absoluto. Nada más empezar, con su primer postulado de su primera teoría, Einstein ya quebrantó su admirable ideal inicial sobre lo que un principio de la física debiera de ser. En lugar de tender hacia lo universal, reincidió en los sistemas de referencia inerciales: aquellos cuyo concepto aún reposa sobre la ilusa creencia en la existencia real del espacio absoluto de Newton, el absolutamente inmóvil sensorio de Dios de Newton.
      Este es el motivo por el que los epígonos de Einstein aún sostienen, lo mismo que haría Newton, que la tierra es un sistema no-inercial que presenta un movimiento absoluto de rotación sobre sí misma. Pero, dado que ‘movimiento’ es un concepto que tan sólo tiene sentido como movimiento con respecto a algo, ¿con respecto a qué se supone que la tierra presenta un movimiento absoluto de rotación sobre sí misma? ¿Con respecto al sensorio de Dios? ¿Por qué la teoría de la "relatividad" aún defiende el movimiento absoluto de Newton en lugar del movimiento relativo de…?

       ¡El espacio absoluto NO existe! La nueva revolución copernicana consiste en eliminar los sistemas inerciales y el espacio absoluto de Newton-Einstein. La verdadera teoría destinada a superar las teorías de Newton de 1687, la teoría de la relatividad de Albert Einstein nunca lo consiguió, deberá contener un nuevo principio de inercia relacional (Tractatus, pág. 141) capaz de eliminar las viejas dicotomías newtonianas entre sistemas inerciales y sistemas no-inerciales; o entre “movimientos verdaderos”, los que se supone que tienen su ocurrencia con respecto a los sistemas inerciales, y “movimientos aparentes”, los que se supone que tienen su ocurrencia con respecto a los sistemas no-inerciales. Y, una vez ya conseguido este objetivo, partirá del siguiente metaprincipio o postulado (Tractatus, pág. 59):

‘Todas las leyes de la física son las mismas en todos los sistemas de referencia.’

       Sobra añadir nada más.

Marzo, 2010